• Daniel Borrero M.

LA EXPERIENCIA SXVIII

Desde el momento que ingresas a la tienda te encuentras con un amalgama de olores, texturas y colores que te hacen pensar

¡he llegado al sitio correcto!


El adquirir una prenda formal masculina debe ser mucho más que una compra ordinaria, tiene que ser una experiencia, y eso es lo que te ofrece SASTRERÍA XVIII, una experiencia que tiene como objetivo que obtengas una pieza de moda formal masculina única y que te defina.


Por mi profesión me veo obligado a llevar trajes formales entre semana, (el “me veo obligado” es la frase que utilizo para esconder mi adicción a la ropa formal masculina), de modo que he tenido la suerte de vivir la experiencia SXVIII, la misma que, muy gentilmente, me han pedido que la comparta en estas pocas líneas.


Creo firmemente que la vestimenta formal es una manera de expresión del hombre, con esta evocas tu carácter, tu temperamento y expresas la importancia que le das a las personas y a los espacios en los que te encuentras, de ahí la importancia de escoger de manera correcta tus trajes y accesorios.


La experiencia SXVIII empieza en el momento que ingresas a la tienda, muebles que combinan el cuero y la madera, un olor a elegancia, un sinnúmero de colores, texturas y telas, al que se le añade un pequeño bar de cerveza y vino, te hace concluir inequívocamente que estas en el sitio correcto.


Personalmente fui para renovar los trajes que más utilizo, el clásico gris y azul oscuro, de modo que, luego de un cordial saludo del dueño de la tienda y entrañable amigo de la vida, empezamos por revisar las telas que serían la base de la confección de mis nuevos compañeros de batallas legales y reuniones formales.


Una vez escogidas, definimos el modelo o corte de mis trajes, escogí un corte clásico, chaquetas lo suficientemente cómodas con solapas amplias y pantalones a la cintura rectos y de la altura debida. Luego pasamos a escoger lo que, a mi criterio, diferencia los trajes comunes y corrientes de los trajes hechos a medida o “made to measure”, ¡los detalles!; de forma que escogimos de entre una amplia variedad los botones, los ajustadores de los pantalones y un elegante forro para las chaquetas.


Me deje llevar por mi “adicción” y decidí llevar camisas y corbatas por lo que pasamos al mostrador central a revisar la amplísima gama de camisas y corbatas que ofrecen, las cuales varían en colores, texturas, tipos de cuello y puños, terminé optando por tonos blancos y celestes y corbatas de colores vivos.


Una vez definidos los colores, la estructura y los detalles de mis trajes, me tomaron las correspondientes medidas, acordamos fecha para la primera prueba, que sería pocos días después, y me ofrecieron una refrescante cerveza para celebrar la confección de mis nuevas piezas.


Para mi sorpresa, en la primera prueba los trajes estaban prácticamente listos, y eran exactamente como los habíamos imaginado, de manera que únicamente hubo que hacer un par de ajustes mínimos y a los dos días mis trajes estuvieron a punto.


De la experiencia SXVIII me llevo varias cosas, entre las cuales destaco el cuidado en los detalles de la tienda y la amabilidad de sus colaboradores, su amplia gama de productos, la variedad en los detalles de las piezas, su precio asequible y su perseverante deseo de que te veas bien y vuelvas pronto.


Esta fue mi experiencia en Sastrería XVIII, espero que a nuestros lectores les anime a acercarse a su tienda y vivan la suya propia.